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viernes, 25 de noviembre de 2011

Plaza, subte y una cúpula molesta...

Dos noches tal vez, alguna, tal vez ninguna se parezca en sí. Tal vez su negación se perdió en un subtepass y su dialectica solo tengo un doble sentido; quien iba a decir que la plaza ya no la veía de la misma forma. Pasaron días, segundos, horas y tal vez eso no quería demostrarse como era. ¿Era tanto el peso de su alma que no cabía una carta para jugársela? Por donde pasaba este misterio entrañado en esa mirada de niñez perdida en el socavón urbano. Seguía y seguía mirando pasar esos vagones de esperanza, de almas transportadas por su resistencia, tratando de no llegar a ningún lado, tratando de no mirarse de hondo; porque eso suponía reconocerse, y reconocerse en un vagón de almas en resistencia puede ser demasiado duro para una madrugada descollante de plumas.
Paso de repente, la vi, era esa estación que siempre me juega esa mala pasada de pasarse, o ¿tal vez yo la pase? Fue un momento, pero ese momento quedo en mi intento de levantarme y no chocar a nadie y la idea de caminar un par de cuadras que iban a relajar la restricción del coure...
Luego de un descenso decoroso, un poco de permiso, un poco de miradas sin palabras pero con suficiencia para mover a los pluricelulares, era más que suficiente.
No quería recordar como fue bajar en esa estación, solo sabia que esa mirada me seguía, era la mirada de un alma extrañada de adioses...
Como se calma el alma de esas personitas entre tanto recalentamiento global, entre tanta marcha vacía de historia, solo reclamo individual de lo que "debería ser" y no contar en el ágora "lo que fue" y sus multidimensiones de lo que ya es.
El camino, sigue, escaleras, miradas dispersas por el o'clock sonando en sus venas.
Y vuelta a la esquina todo un camino, largo, letargo sin final. Prisas, manos, música pidiendo resolverse en medio de tu adoquin. Y ese tango que no nos deja sino que nos deprecia una lágrima en un 2x4 y tal vez desgarrarse es una solución de corto plazo. Paso a paso, se acerca esa plaza, asamblea permanente de inconformismo irresuelto, des-canalizado que llego sólo para expresar lo que "debería ser"; y de fondo un grito: el peronismo es raíz, no programa!!!
Los ladrillos y las cúpulas son testigos de tantas diferencias de tantas unificaciones que se da por sentado que ya ellas sólo observan, por que en el momento que quisieron participar solo le dejaron trazado, una avenida: av. de mayo. Y esa reacción en tanto la asamblea inconformista discute su altura y su dejo de compromiso, "baja a la calle le grita la plaza", "estoy en las alturas, lejos de las heridas: bombas y represión" contesta la cúpula. Esto me ha dado la experiencia para quedarme aquí, prosigue en el eter. Y por último se escucha: que el subte siga despertando conciencia, que la plaza se llene de esa inociencia que exclama lo que "debería ser" pero en lo alto la cúpula solo quiere respirar tanta aflicción....


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